Aion
Aion

Información de Aion - Día 8: Camino a la verdad

Cada vez sentía más frio, la noche era oscura, y los extraños sonidos provocaban que aligerara mis pasos de manera deliberada.

Miraba entre los arboles al más mínimo ruido, con la esperanza de encontrar alguno de mis compañeros, pero de entre los arbustos sólo salían bestias diminutas e inofensivas.

Hacía ya unas cuantas horas que un guardia había aparecido gritando, mientras todos dormíamos, para informarnos de que la hija del capitán del poblado había salido aquella misma mañana, y todavía no había vuelto. Al parecer, había dejado una nota en su lecho, diciendo que demostraría su valía.

Salimos todos corriendo sin apenas organización previa, y nos dirigimos hacia el bosque que había al suroeste del poblado. Al principio fuimos en un gran pelotón gritando el nombre de la niña, pero poco a poco, el grupo fue reduciéndose, y sin apenas darme cuenta, estaba sola.

Cada vez estaba más nerviosa, escuchaba una inmensidad de sonidos que no lograba identificar, y no tenía idea de donde me encontraba.

Debía encontrar a Rae, al fin y al cabo era una niña, una niña indefensa que debía estar muerta de miedo, igual que yo. En el fondo me recordaba a mí, había huido solo para demostrar lo mucho que valía, y yo estaba allí para lo mismo, si lograba encontrarla, podría conseguir que se me mirara con otros ojos en el campamento.

No sabía el tiempo que llevaba caminando, el no haber descansado comenzaba a pasarme factura. Al pasar por un claro pude ver que comenzaba a amanecer, pero la luz apenas se filtraba en la espesura del bosque, que albergaba con una noche eterna a todos los viajeros, con suficiente coraje como para adentrarse en él.

De pronto, algo me envistió, haciéndome caer en el húmedo musgo de debajo de un árbol, provocando que se me mojara la ropa, y se me adhiriera al cuerpo con una sensación muy asquerosa.

Me levanté de golpe y vi a un hombre, por el uniforme pude deducir que era un soldado perteneciente al poblado. Se giró, y su mirada me dio a entender que algo no marchaba bien.

-¿Has encontrado a Rae? –Pregunté asustada, esperando que la niña se encontrara en perfecto estado.

Asintió levemente y tartamudeó, luego apartó la mirada y apretó los puños. Me agache a su lado y agarrándole la cara con fuerza le obligué a que me mirara a los ojos.

-¿Dónde está? – Insistí, intentando controlar mi voz para que no sonara desesperada.

Señaló detrás de mí con el dedo, y entre balbuceos pude entender la palabra bruja saliendo de sus labios. Me giré al instante con la respiración contenida, pero allí no había nadie, en un segundo, aquel hombre se levantó y salió corriendo, sin darme tiempo a detenerle.

Seguí la dirección que me había indicado, y a pocos metros me encontré con el linde de un claro por el que aún no había pasado, uno muy amplio con una casa en medio. En el portal, se encontraba una mujer muy anciana, con la espalda curvada a causa de la edad, pelo blanco extrañamente peinado, y una expresión excéntrica que helaba la sangre.

Su voz, perfectamente acorde con su físico agrio y desaliñado, soltó una risotada.

-¿Quién quiere venir a jugar ahora? ¿A quién más convertiré en una mascota, para mi bestiario particular?

¿Es posible que hubiera capturado a Rae? Debía comprobarlo, pero antes de salir de la protección del bosque, cogí el libro de hechizos y repasé uno que me había estudiado el día anterior, con suerte, en caso de tener que salir corriendo, la bruja quedaría congelada unos instantes, dándome tiempo para escapar. Una vez estuve segura de que lo tenía grabado a fuego en la mente, salí caminando lentamente hacia ella, con las manos a la vista, para que pudiera ver que solo quería hablar con ella.

Una sonrisa se le dibujó en la cara, pero cuando estuve lo suficientemente cerca para que me visualizara correctamente, su cuerpo perdió toda la tensión que albergaba, su rostro se tornó serio, enigmático, como si me estuviera analizando cuidadosamente.

-¿Qué deseas Kyraida?

Me quedé inmóvil, escuchando como sus palabras resonaban en mi mente, ¿Cómo podía saber mi nombre? Sabía que era una bruja, pero aún así no pude aguantarme las ansias de preguntar.

-¿Me conoce? ¿Sabe quién soy?

-Se lo que te han hecho. Deja de intentar recordar tu pasado, es mejor así.

Sin darme cuenta, me encontré agarrándola por los hombros, y zarandeándola con fuerza, las lágrimas invadían mis ojos, y mojaban mis mejillas a una velocidad vertiginosa.

-¡Devuélvame la memoria por favor!

-Yo no puedo hacerlo, solo la persona que decidió que olvidaras tu pasado, puede otorgártelo de nuevo.

-¿No puede decirme quién es? ¿Dónde puedo encontrarle?

-No, solo sé que debe de ser alguien muy poderoso, pues no solo tú olvidaste todos tus recuerdos, también el resto del mundo se olvidó de tu existencia. Por eso te recomiendo que inicies una nueva vida, intenta ser feliz y no remuevas el pasado, quien quiera que fuera el que te hizo esto, seguramente tendría sus motivos.

-Es por eso que nadie me reconoce - Susurré.

-Toma, te será útil- De entre sus ropajes sacó un libro antiguo, de tapas marrones muy degastadas.

-Son unos hechizos bastante poderosos, pero que no te será muy difícil aprenderlos, tienes mucho poder, el único problema es que lo olvidaste, debes confiar en ti misma.

Cogí el libro, y haciendo una leve inclinación con la cabeza empecé a alejarme, desilusionada, por no haber conseguido apenas nada de información.

-¡Espera! Buscabas algo, ¿verdad? No quiero volver a verla merodeando por mi bosque, aunque creo que ya le ha quedado clara la lección.

Con un chasquido de dedos, un pequeño animal de color verde que se encontraba a sus pies se convirtió en una niña, no medía más de metro veinte y tenía una larga melena rubia. Al verme, después de frotarse los ojos, salió corriendo y se abrazo a mí escondiendo su cara en mi ropa. 

Estuvimos todo el camino sin apenas mediar palabra, pero cuando estábamos a punto de abandonar el bosque, para coger el sendero que llevaba al pueblo, la niña se separó de mí lentamente, y con los ojos entrecerrados dijo:

-Más te vale que no le digas nada de lo ocurrido a mi padre, pude salvarme por mi misma, ¡y tú no me ayudaste en nada! De lo contrario, te haré la vida imposible mientras estés en Adelle.

Me parecía increíble que pudiera caber tanta hostilidad en un cuerpo tan pequeño, pero al fin y al cabo, lo que importaba era que estaba viva, así que asentí y continuamos nuestro camino, hasta que finalmente llegamos delante de su padre, que nos esperaba en la entrada.

Cuando la niña fue a abrazar a su padre, este le cruzó la cara, dejándonos a todos atónitos ante el espectáculo, luego, la abrazó y la mandó a casa sin dejar que la niña se explicara.

-Gracias por salvarla, un soldado me informó de que la bruja del bosque la había capturado. Me alegra tener a gente como tú protegiéndonos, y espero que llegues a ser una gran Daeva. Mauzzkyl espero que la trates como es debido, y le facilites su ascensión lo máximo posible.

Mauzzkyl me fulminó con la mirada, estaba claro que no quería que eso pasara, pero no entendía el porqué, dudaba seriamente que tuviera algún motivo para tratarme así, y era imposible que me conociera, ya que todo el mundo se había olvidado de mí. Quizá algún día tuviera el valor suficiente como para preguntarle que demonios le pasaba conmigo.

Una vez todo el poblado se calmó, tuvimos el día libre para descansar, pues al fin y al cabo, ya era medio día, y no teníamos fuerzas para nada más.

Sin comer y con la curiosidad a flor de piel, me dirigí a mi tienda y acomodándome en mi lecho, saque el libro que aquella anciana me había regalado, hojeándolo hasta caer dormida.


Por: Ayelith

| Discutir en el Foro |

| Aion | Free MMORPG | Juegos MMORPG | MMORPG games | Enviar Colaboración |